
Hasta hace unos años todas o casi todas las familias preservaban fotografías en grandes álbumes dedicados a proteger la memoria familiar. Muchas veces las mujeres cargaban la protección de estos registros, los cuidaban y los compartían. “Así se veía tu abuelita”, “este fue tu bisabuelo”, “así vivíamos”.
Estas memorias encapsuladas se han convertido en los últimos vestigios de una realidad analógica que poco a poco se hace más difusa. Las fotografías en soporte físico son ahora tesoros de la memoria colectiva y como tal los hemos identificado en el trabajo que realizamos en Wikimedistas de Bolivia. Empezamos hace ya dos años contactando a la familia de la diseñadora boliviana Daisy Wende, ampliamos el objetivo con el programa Papeles y bytes libres desde el cual compartimos imágenes de la trayectoria del director de cine y televisión Marcos Loayza.
Avanzamos poco a poco gestionando nuevos archivos familiares. Esta labor consistió principalmente en el mapeo de actores del ámbito cultural a quienes invitamos personalmente a donar archivos de su registro personal. Metafóricamente y textualmente tocamos muchas puertas. Gracias a estas gestiones contactamos a la familia del músico y artista Alfredo Dominguez y encontramos una imagen perdida en Wikidata confundida con el homónimo cubano Alfredo Dominguez Bautista, con una historia muy diferente a la del artista boliviano. Contactamos a la familia del cantautor Jesús Durán a quien debemos algunas de las cuecas más emblemáticas del cancionero nacional, así como a la familia del reconocido compositor Alberto Villalpando, pareja de la escritora y poeta Blanca Wiethüchter.




Este es sin duda el camino más largo para contar con imágenes que ayuden a colocarle un rostro tanto a los artículos como al ámbito cultural en Bolivia en las décadas del 70, 80 y 90. Sin embargo, también es un camino que nos ha permitido una estrategia que no dependa únicamente de las instituciones culturales y nos dé también un atisbo de las vidas personales de estas personas que han escrito, vivido y demostrado el amor al país desde su arte.
Con el principio abajo el silencio, arriba el chisme, atesoramos estas imágenes donadas como documentos socio-históricos que condensan un instante en la vida de artistas bolivianos. En este sentido hemos comprendido que las fotografías, como actos singulares de atestiguamiento, se equilibran entre la capacidad emocional del recuerdo y la muerte de un instante decisivo sobre el papel y el pixel.
Como decía Susan Sontag las fotografías dan veracidad de la inocencia, de la vulnerabilidad de la vida que se vislumbra en el lazo que une la fotografía con la muerte. De esta forma, estos documentos donados también significan el renacimiento de un momento o de una persona en el recuerdo y en el conocimiento colectivo sobre su obra. Si deseas conocer más sobre este y otros proyectos, te invitamos a seguirnos en nuestras redes sociales.
Can you help us translate this article?
In order for this article to reach as many people as possible we would like your help. Can you translate this article to get the message out?
Start translation