Una historia sobre cómo la búsqueda para completar brechas de información en un archivo puede ser a la vez una acción reparadora.
A fines de abril en (Santa Fe (Argentina) el tiempo queda suspendido. El otoño en esta parte del hemisferio sur suele traer lluvias y con ellas, algunos recuerdos dolorosos sobre la inundación del 2003, una de las mayores catástrofes socio-ambientales evitables en la historia reciente de Argentina.
Hace más de dos décadas el cordón oeste de la ciudad fue arrasado por el río Salado, generando el desplazamiento de más de 135 mil personas, un tercio de la población. Quienes habitan esos barrios transitan durante abril un peregrinar por sus memorias. Hay quienes las han transformado en lucha social y las manifiestan en la plaza, otros que buscan sanarlas comunitariamente en ceremonias intergeneracionales; y también están quienes re-visitan sus recuerdos en silencio, en la intimidad de sus casas, en compañía de sus familiares o de sus ausencias.
Desde 2023 el Archivo Inundación es parte de algunos de estos rituales. Con un enfoque de fuentes abiertas, WikiActivistas del Litoral viene construyendo una metodología para rescatar y poner en común registros documentales personales, familiares, de grupos militantes y de organizaciones sociales. Bajo esa lógica y mediante las redes que se fueron tejiendo, ha estado presente en manifestaciones, ha colaborado en impulsar actividades en los barrios afectados o en instituciones de referencia, así como también ha propuesto marcos sociales de la memoria, donde ciertas palabras son pronunciadas en voz alta por vez primera después de más de dos décadas de silencio. Una de esas historias merece ser compartida.
Un archivo escolar y una foto sin nombres
En mayo de 2025 el Archivo Inundación accedió a los registros documentales fotográficos del 2003 que guarda en su biblioteca el Colegio Nacional Simón de Iriondo de Santa Fe, una institución centenaria que desde aquel 29 de abril, y durante toda la emergencia hasta mediados de junio de 2003, llegó a alojar 800 evacuados. Como suele suceder, el conocimiento sobre la existencia de un acervo de este tipo llega por una persona cercana que confirma un dato y facilita el acceso. En este caso, una profesora de historia que trabaja en el establecimiento: Jorgelina Maillard.

A través de ella se solicitaron los permisos necesarios para que un Wikimedista en Residencia acceda y pueda digitalizar 54 fotografías de 10 x 15 cm, de las cuales 44 fueron curadas y seleccionadas para ser incorporadas al acervo colaborativo.
La publicación del proceso de digitalización en redes trajo nuevas voces y recién en marzo de 2026 se pudo concretar una entrevista con Roberto Trucco, un docente de teatro que fue parte de la institución y voluntario durante la emergencia. Roberto ayudó a describir con mayor precisión algunas escenas retratadas, cotejó fechas probables y puso nombres a algunas personas. En particular al autor de las fotos: Carlos Corti, lo que permitió completar la autoría que figuraba como “Desconocido” en Wikimedia Commons. Carlos falleció hace algunos años y en aquel entonces era jefe de preceptores. Él había tomado imágenes durante mayo y junio de 2003.


En las 44 imágenes aparecen muchos rostros, pero hubo una foto en particular que quedó con información incompleta: un retrato de dos chicas trans que están impulsando un carro con comida. Esa escena se repetía a diario en el establecimiento, cuando llegaba el momento de repartir las raciones para todas las personas que se encontraban evacuadas. ¿Quiénes eran? No hubo nombres, solo su rol de colaboradoras en la cocina. Inmediatamente después surgieron nuevos interrogantes: ¿Cuál es su historia? ¿Están vivas? ¿De qué barrios habían sido desplazadas? ¿Sabrán que existe una fotografía de ellas en ese período mientras fueron voluntarias y evacuadas al mismo tiempo?
Una búsqueda para poder nombrar
Ante un inminente nuevo aniversario de la inundación surgió la propuesta de recuperar la historia detrás de esa fotografía. Pero no fue una iniciativa en soledad, sino en colaboración con Periódicas, un medio digital de comunicación de la ciudad con perspectiva transfeminista. Esto posibilitó llevar la búsqueda a una audiencia más amplia, pero sobre todo, activó una misión militante: las personas que ayudaron en su difusión o que aportaron algún dato, sabían la importancia de reconocer esos rostros, poner nombres, conectar historias y hacer llegar la foto a las protagonistas.
La convocatoria fue redactada en conjunto y mencionaba el valor de las redes de cuidados durante la emergencia, hablaba de las fotos como pruebas de haber estado y de la pérdida de esos documentos como algo doloroso para muchas familias. También remarcaba el derecho a ser reconocidas, rescatadas del anonimato, a ser nombradas como parte de la historia santafesina.
La búsqueda tuvo más de 24 mil visualizaciones, más de mil interacciones y fue compartida unas 200 veces. Se recibieron muchos mensajes que brindaban pistas, que las recordaban, que las reconocían en el centro de evacuados, pero también en los años posteriores. Algunos eran esperanzadores y otros mencionaban posibles desenlaces trágicos, algo que suele ser parte de la vida cotidiana en la comunidad travesti trans, que en Argentina (y en muchos países de la región) su población tiene un promedio de vida de 35-40 años.
El primer dato fue el nombre de Andrea Grandoli, quien aparece en primer plano. Estuvo evacuada en la escuela y luego de la inundación pudo volver a su casa en el barrio Santa Rosa de Lima. Lamentablemente llegamos tarde, falleció en 2011.
La información sobre Claudia Arrieta llegó después, desde la Casa LGBTIQ+ de Santa Fe: “las chicas del aula radial dicen que es ella”. El audio de Whatsapp con su voz lo confirmó: “Si, soy yo la de la foto. Cuando quieras nos juntamos a hablar… me pone contenta, me enorgullece saber que hay una foto de cuando era jovencita”.
Las historias detrás de una foto
El siguiente paso fue producir el encuentro para realizar una entrevista: solicitar un aula en la misma escuela donde Claudia estuvo evacuada, pensar preguntas, registrar con imagen fija y en movimiento y convertir ese material crudo en piezas de comunicación. El equipo de trabajo estuvo conformado por integrantes de Periódicas y WikiActivistas del Litoral: Gise Curioni (diseño gráfico), Carolina Robaina (producción y cámara), Priscila Pereyra (cámara y edición), Victoria Stéfano (entrevista, investigación periodística y redacción de “Las chicas de la comida”, una foto de la inundación), Titi Nicola (contenidos de redes sociales) y Berna Otarán (investigación y digitalización de archivos, fotografía y cámara). Jorgelina Maillard fue nuevamente el nexo con el Colegio Nacional Simón de Iriondo.

Durante la charla con Victoria Stéfano, Claudia se emocionó muchas veces: apenas ingresó al aula – no había vuelto a la escuela desde entonces –, cuando se reconoció sobreviviente y narró lo que habían perdido con el agua, cuando relató cómo transitaron esos primeros días con su madre y su hermana en un centro de evacuados; cuando habló del miedo general y los llantos que se escuchaban en las noches, cuando contó lo que significó que dos chicas trans sean aceptadas y reconocidas por otras personas evacuadas. Nos hizo reír cuando describió a Andrea como la mítica “Llorona”, por un tapado largo y negro que usaba a diario y que había rescatado de la pila de ropa donada. Volvió a emocionarse cuando escuchó la campana del recreo, la misma que hacían sonar con Andrea para avisar que la comida estaba lista.



Sobre el final, nos dijo algo que resume la función reparadora del archivo: nunca había contado su historia y lo estaba haciendo por primera vez.
– Nunca, nunca, nunca – subrayó –. Hoy volví a ese recuerdo de hace veintipico de años. No me imaginé que iba a estar así. Me estoy desahogando… Ahora me siento aliviada, pero aquellos fueron días tristes.
Esta es la historia de Claudia Arrieta y Andrea Grandoli, las chicas de la foto, dos sobrevivientes de la inundación.
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